LOS FUNDADORES DE LA ESCUELA DE TEATRO Y LA COMPAÑÍA DE TEATRO

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En la foto, Emilio Aparicio y su esposa Antonia Blanco Montes, aparecen con una niña cuyo nombre no conozco.

Emilio fue un inmigrante español que fundó el Teatro Escuela de Arte Nacional en 1946, del que saldrían después el Cuadro de Comedias y la Escuela de Arte Escénico.

El Cuadro de Comedias evolucionó hasta lo que es hoy la Compañía Nacional de Teatro y la Escuela de Arte Escénico es la Actual Escuela Nacional De Arte Dramático.

Blanco Montes fue actriz de muchas obras en la televisión y las salas de teatro.

La conocí cuando era la secretaria y profesora de la Escuela de Arte Dramático, de la que fui director durante siete años.

Una mujer apacible, tierna, amable, colaboradora y símbolo también de la fundación de dos instituciones importantes para el devenir de nuestra historia teatral.

Basilio Nova organiza actualmente un festival que lleva el nombre de nuestro fundador del teatro dominicano del Siglo XX, Don Emilio Aparicio, quien dejó huellas imborrables para la historia del teatro en República Dominicana.

Del Partenón, al Faro de Colón, APUNTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO DOMINICANO

Por Angel Mejía

Algunos amigos me han pedido publicar de nuevo mi ensayo “Del Partenón al Faro de Colón”, dado a conocer en la revista Conjunto, de Cuba, así como en el Suplemento Cultural Tertulia del periódico El Siglo, Revista Vetas y Listín Diario. Fue escrito hace más de una década a petición del Ministerio de Cultura de España para introducir una antología de teatro centroamericano en la que figuraban tres piezas de autores dominicanos. Autorizo la reproducción total o parcial del mismo para fines no lucrativos, siempre y cuando se indique el autor y la fuente.  (Contacto:  angelmejia.am@gmail.com)

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Matacandelas de Colombia: La resurrección de la palabra

“El de Matacandelas es un teatro que puede ser apreciado con los ojos cerrados, sin que el contenido esencial de la obra pierda nada importante.”

(Ver versión resumida aparecida el 22 de junio en en el Listín Diario)

Angel Mejía

Matacandela

Hubo un tiempo en la historia del teatro mundial en el cual el uso de la palabra como lenguaje principal del arte escénico se convirtió casi en un sacrilegio.

Los teatristas se expresaban con desdén sobre los espectáculos en donde se hablaba mucho, puesto que la imagen y el movimiento pasaron a sustituir, no a complementar la palabra en el discurso escénico.

Este período, que se corresponde con el surgimiento de las vanguardias europeas de principios de siglo XX y llega hasta los ochenta, tuvo su apogeo tardío en Latinoamerica a partir de la 2da. Guerra Mundial, cuando los dramaturgos del viejo mundo, huyendo del holocausto o de las guerras civiles de sus países, se refugiaron en estas tierras del llamado Nuevo Mundo, influenciando con sus conceptos y prácticas todo el acontecer teatral criollo.

Desde entonces y para ponerse a tono con el auge del cine y la televisión, se instituyó la moda del teatro de imagen, el teatro de movimiento, la danza teatro, el circo-teatro y toda una gama de expresiones dramáticas visuales que se consideraron entonces como el lenguaje de la época. Sigue leyendo